martes, 19 de enero de 2010

Entendiendo a Antoine Doinel


Confieso que me emocioné muchísimo al leer en "Un lugar llamado Oreja de Perro", que el personaje principal había visto junto a una enamorada suya cuando jóvenes todas las películas de François Truffaut en las que Antoine Doinel era el protagonista. Y él, como yo, también olvidaba si el título de la tercera aventura de aquel joven francés se titulaba "Besos Robados" o "Besos volados".

Y es justamente "Besos Robados" la primera película de la saga que vi. Aquella tarde de invierno limeño gris, yo tenía la peor gripe de los últimos años, pero me transporté a París de 1968 y quedé dormida en mitad de la película por unas 4 horas, pese al gran interés que me producía cada escena. Cuando desperté, el reproductor de DVD's la había transmitido un par de veces y la canción principal del filme -Que Reste-t-il De Nos Amours?- estaba impregnada en mi inconciente. Pienso que fue un buen inicio.

Luego entendí por qué sentí tanta curiosidad e intriga con "Besos Robados", cómo iba a entender al personaje de ficción Antoine Doinel si no conocía su pasado y el porqué de sus actos. A veces un personaje lo dice todo, pero en este caso, verlo en desorden era más que atractivo, adictivo y mucho más si la curiosidad es motor y motivo, como en mi caso.

Un tiempo después pude ver "Los 400 golpes" (1959) y en ella a Antoine Doinel como niño problema. Un personaje que enternece en su búsqueda de libertad y amistad; y entristece por su carencia de amor. Tuve ganas de abrazarlo.

Hace unos días vi "Domicilio Conyugal", la penúltima de las 5 películas. Todo estuvo claro. Cada acto de Doinel tenía una explicación en las antes mencionadas. Desde su relación con la familia de Christine -su esposa- también la relación con las prostitutas y la amante japonesa, Kyoko. Es decir, su relación con la mujer después de la madre poco ejemplar de "Los 400 golpes".

Antoine tuvo la familia que al parecer anhelaba; sin embargo, la relación con Christine es temporalmente insatisfactoria para ambos. No me sorprendería que Truffaut haya conocido muy bien el efecto post-parto y la relación madre-hijo para desarrollar el personaje de Doinel como esposo-padre y el de Chistine, la esposa-madre; sin embargo, algo interesante sobre papel de Claude Jade es que no pierde la clase y sutileza al descubrir la infidelidad de su marido sorprendiéndolo vestida de geisha. A pesar de los gritos, son una pareja joven, cómplice y amorosa a su estilo. Como colofón, un final común aunque no tan intrigante como las demás.



Aún me restan ver "L'amour a vingt ans", también conocida como "Antoine et Colette" o "El amor a los 20 años: Antoine y Colette" y la última: "El amor en fuga", en donde Antoine, ya separado de Christine, se reencuentra con Colette. Ambas están en youtube con subtítulos en italiano.

La melodía de inicio de "L'amour a vingt ans"
es mi nueva "Que Reste-t-il De Nos Amours?". Quelquejour tendré la banda sonora de todas las películas de Truffaut, por ahora sigo buscándo títulos.